Videncia natural

La videncia natural tiene su origen en tiempos remotos, en la prehistoria humana. En aquel entonces, al vidente natural se le conocía como chamán, y su opinión era la más venerada y respetada de la tribu. Ellos eran los responsables de orientar a sus comunidades penetrando en el mundo de los espíritus para dar respuestas y organizar la dimensión espiritual de los pueblos.
videncia naturalMás adelante, al vidente también se le llamó Oráculo. Aunque hubo muchos repartidos por el mundo, el más famoso en occidente fue el de Delfos, consagrado a Apolo. En aquel santuario residía siempre una Pitonisa, elegida por sus dotes innatos para la retrocognición –ver el pasado- y la precognición o contar con la capacidad de predecir el futuro.

Pese a la llegada del pensamiento científico y las sociedades materialistas, los videntes han seguido existiendo durante toda la historia y esto se debe a que hay un mundo oculto y paralelo al cotidiano al que la razón y la ciencia no tienen acceso o no saben interpretar.

Además, la videncia está totalmente relacionada con otras artes adivinatorias como la cartomancia (tarot), la astrología, y los horóscopos. Por ejemplo, el horóscopo maya se centraba mucho en los dotes de clarividencia.

Evidencias científicas sobre la videncia natural

El vidente no elige serlo ya que nace con unas facultades de clarividencia que se manifiestan desde temprana edad. Aunque la videncia no está en el campo de la ciencia y se ha incluido en el de la parasicología, desde hace tiempo se viene relacionando a los videntes naturales con personas que tienen muy desarrolladas el cuerpo pituitario y la glándula pineal o “tercer ojo”. Estos pequeños órganos se encuentran en las capas más profundas del cerebro y, a lo largo de la historia, el ser humano ha dejado de utilizarlas. Pero no siempre fue así. De hecho, en la época mencionada de chamanes y oráculos, hace miles de años, el tipo de sociedad permitía que las personas elegidas pudieran desarrollar estas partes del cerebro para interpretar el mundo en el que vivían con mayor profundidad, llegar a las capas de lo místico y trasladar esa información al mundo cotidiano.

Vidente natural: el chamán y el oráculo de hoy

El cuerpo pituitario y la glándula pineal, en la mayoría de las personas, permanecen dormidos. Esto se debe, por un lado, a que se nos ha impuesto una sociedad excesivamente materialista, y por otro, a que no hay una tradición para detectar a personas con el don de la videncia natural. Por esta razón, en muchos casos, esas personas viven confundidas e intentan negarse a sí mismas para adaptarse a la sociedad de su tiempo.

Afortunadamente, vivimos un tiempo en el que las personas que poseen ese don de nacimiento, cuentan con un espacio de desarrollo y orientación para utilizarlo en beneficio de los demás, ayudando, aconsejando y sirviendo de guía para comprender mejor el mundo oculto al que la mayoría no tiene acceso.